Cebolleta


Ojo: es más que probable que, como un servidor, no tengas demasiada simpatía a quienes usan sus blogs para hablar de sí mismos. Tranqui. Si en el título aparece el término “cebolleta”, sáltatelo: significa que voy a hablar mayormente de mí. A veces es imprescindible, qué le vamos a hacer.

Supongo que hay minolles y minolles de blogs sobre esto de la comunicación comercial. Digo “supongo”, porque no los he contado, pero seguro que hay minolles y minolles. Y sé con seguridad que hay cientos de publicitarios perplejos preguntándose por qué su talento, demostrado a lo largo de décadas, como que ya no despiertan interés. Más adelante hablaremos de ello. Ahora, te jodes (o no, y te vas a facebook) y lees mis batallitas.

Yo empecé en esto de contar a la gente que tenía que comprar cosas en 1988. Acababa de licenciarme (en Filosofía, por si te interesa) y no tenía mucha idea de qué hacer en esta vida. Me gustaba escribir, eso sí, y un día supe que Círculo de Lectores buscaba un redactor experto en comunicación…

Yo no era experto en nada, obviamente (salvo en lo que se es experto a los veintitantos años y hasta aquí puedo leer), pero me dio el siroco y les escribí una carta reclamando que primaran el entusiasmo sobre la experiencia. No tengo el texto: entonces (¡créelo!), no había ordenadores (o casi) y les escribí usando un artefacto como éste:

Olivetti Lettera 32. Antes, un must have. Hoy, collector Item

Para resumir: conseguí el empleo (creo que, en parte, porque el jefe de personal y yo compartíamos nuestro amor por John Ford). Trabajé allí unos meses, demasiado pocos, porque me fui a una multinacional de la publicidad, donde aprendí cosas que todo novato debería aprender para olvidar a continuación.

Me echaron. Seguí como freelance, currando para la mayor empresa de venta a distancia en la época (o una de las mayores). Lo que no aprendí allí es culpa mía. Recalé en una empresa del sector donde descubrí que, en efecto, había aprendido mucho. Ocho años después, gastado, me uní a una pequeña empresa del sector como socio. (hey, no me echaron, me fui y de buen rollo. Uno tiene que reivindicarse). Y en ello estoy desde entonces.

A veces, me imagino como el abuelo cebolleta, o como un lancero polaco frente a los blindados de la Wehrmacht. Igual tú también. Igual crees que los tiempos te han superado. Es una falsa creencia, de verdad. Seguiremos.

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One thought on “Cebolleta

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