Guía digital de urgencia para un publicista perplejo.


Quienes fuimos antaño usuarios de mi Olivetti Lettera 32 nos volvimos perplejos el día en que internet irrumpió en nuestras vidas. Todavía no éramos conscientes de que tras el porno gratis, la bendición del e-mail o el Call Of Duty en modo multijugador online encerraban una manada de trolls que iban a convertirnos en trastos inútiles, en analfabetos digitales. Ni siquiera collector items. Estábamos llamados a ser algo como esto:

Sí, señores. Hasta un Amstrad de los de antes es más vintage que un dinosaurio digital. La culpa no es tanto de los trolls (que reclaman su espacio a costa del nuestro), como de nosotros mismos.

Yo, es queee… de internet no controlo demasiado.

¿Y qué es lo que tienes que controlar, mendrugo? ¿Alguien te ha pedido que inventes un protocolo de transferencia de archivos o un lenguaje de programación que sustituya a HTML?

No: lo que te piden es que comuniques. Y que lo hagas bien. En el fondo, lo que se espera de ti es que tu creatividad y tu talento no tropiecen sólo porque ya no se imprimen flyers y porque los sobres han pasado a ser cosas de políticos…

¡Hey, marmolillo! No corras tanto, que no he acabao. El hecho de que las cosas hayan cambiado, etc. no puede hacernos dimitir del cumplimiento de la Regla de Oro del Publicista Perplejo o no: mantente alerta. Si no lo viste venir, mala suerte. Ahora, ponte las pilas.

Regla nº 1. Internet no es un Misterio para Iniciados.

El hecho de que los digitalmaníacos hablen en una lenguaje cruce de klingon y élfico puede despistarte. Pero es como el inglés que ya aprendiste: se pronuncia distinto, pero se dice lo mismo. Tras la jerga hay conceptos de asombrosa simplicidad que hasta un usuario del foro más cani de todo el internet hispano entiende ferpectamente.

Regla nº 2. RTFM

Read the Fucking Manual que, en este caso, significa, aprende el puto código. Ah, no, es verdad: tú eres ……………………………… y no necesitas descender a esos detalles. Pues ahí va la mala noticia: un día, un chavalillo granujiento te mirará con sorna y te dirá que claro, la etiqueta div no está cerrada, o aquí basta con asignar una clase CSS que… Vamos, que te pasará la mano por la cara y te sentirás medio tonto o tonto entero.

Ojo. El chavalillo granujiento siempre te pasará la mano por la cara. Lo que te estoy proponiendo es que sepas cómo funciona el código, no que aprendas a programar. Google te ofrecerá millones de tutoriales básicos gratuitos. Si les dedicas una hora diaria, en diez días te prometo que te sentirás más libre, más seguro/a, mejor.

Por cierto: este consejo vale para ti sea cual sea tu área de dominio: redactor, diseñador, product-manager… RTFM!

Regla nº 3. No toques los programas de diseño web.

Venga: un secreto. Para hacer lo que sabes hacer (diseñar, escribir, liderar un proyecto, crear, trazar estrategias…) te basta con un cuaderno y un lápiz; ¿a que sí?

Pues bien, “lo digital” es taaaaaaaaan, pero taaaaaan sofisticado que vas a necesitar más herramientas. En concreto:

  • Saber algo de código.
  • Un ordenador y
  • El editor de texto más sencillo que tengas a mano.

Así que olvídate de los programas para diseño “visual”. Y huye especialmente de esos que te prometen un diseño web sencillo, sin necesidad de conocimientos de programación. Cualquier cosa que hagas con ellos acariciará tu ego, pero el resultado será sencillamente… mierder.

Puede que estés pensando en aprender ese programa que todo el mundo conoce y que presuntamente es la hostia en hexámetros homéricos. Pues tampoco. Eso, sencillamente, no es para ti, por un motivo que te explicaré en la…

Regla nº 4. Desarrolla TUS talentos.

Si lo tuyo es tocar la guitarra, no intentes cantar. Por supuesto que unas clases de canto te enseñarán cosas importantes… para tocar mejor la guitarra.

Tú sabes mucho: tienes experiencia y talento. Te la has pegado mil veces más que cualquier recién llegado. Aplicar todo eso que sabes al ámbito digital es un pequeño saltito. Te costó más entrar en la profesión, seguro.

Regla nº 5. Sé generoso/a y comparte lo que sabes.

Si el, ejem, “nuevo paradigma” nos ha traído algún cambio verdaderamente notable, es este.

En los tiempos heroicos, uno se guardaba para sí, con extremado celo, el conocimiento que había ido acumulando a través de la experiencia. Cómo se lo íbamos a contar al marmolillo de al lado. Para qué ¿para que nos hiciera la competencia?

Vale: si sigues en ese lado del espejo, más te vale venirte al mundo de los compartidores. Ese mundo en el que los que saben, lo cuentan: cuelgan cursos gratuitos de SEO, programación web, Community Manager o cualquier otro tema, están en los foros para responder dudas, regalan trozos de código la mar de útiles o ponen a tu disposición vastas bibliotecas de scripts para que puedas poner en tu página ese gadget tan chulo.

¡Hey, cuidado! No lo hacen gratis. Lo único que esperan es que les den las gracias y que otros, que saben otras cosas, hagan lo propio.

Así que no seas tacaño/a. Si crees saber cosas que puedan ser útiles o interesantes a otras, compártelas. Hazte tutor en un foro o crea un blog. Recibirás más de lo que das.

Estas cinco reglas se resumen en una: ¡Mantente alerta!

¡Mantente alerta! La curiosidad puede que mate al gato, pero es la clave de nuestra supervivencia.

Nos seguimos viendo por aquí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s