asidecar

“asidecar” es el nombre de mi empresa, que mantengo con no pocos sudores y gracias mayormente a José, mi socio y amigo. Empecé en esto de comunicar cosas de empresas a la gente, o a otras empresas, hace ya 25 años y me especialicé en lo que entonces se llamaba “Marketing Directo”, algo más tarde “Marketing Relacional”, más adelante “Marketing One-to-one” y ahora es el único marketing existente.

Foto 6

Este soy yo. Generalmente soy más feo

Estoy perplejo, sí, porque tengo la extraña sensación de que el conocimiento acumulado durante décadas se está redescubriendo ahora como si fuera algo nuevo. Estoy perplejo porque la palabrería sustituye al conocimiento (bueno, seamos honestos: eso siempre ha pasado).

Estoy perplejo porque, de pronto, los programadores han sustituido a los comunicadores. Y aquí estamos, para compartir mis perplejidades y leer las tuyas. Si te interesa esto, bienvenido. Si no…

2 thoughts on “asidecar

  1. Hola Pipe, ahora resulta que el que más vale es el que mejor saber adaptarse. No el que tiene más conocimiento. Con lo cual, maricón el último. Yo también estoy harta de la gente que habla en las redes para sí misma. Reescribiendo conclusiones que ya vieron la luz hace más de 20 años. Como si los contenidos de la comunicación ON fueran muy distintos a los de la comunicación OFF.
    Multiplicidad de canales sí, evolución del talento sí, crecimiento natural de nuevos contenidos sí, creatividad en nuevos entornos sí, pero el A, B y C de la comunicación para vender hace mucho que se inventó.

    Se ha multiplicado la prepotencia. Siempre ha habido y ahora se ve más. Todo el mundo escribe para escucharse a sí mismo. Al margen de lo nutritivo de las palabras. Eso es un principio básico de la psicología humana. La necesidad de verse continuamente valorado, abrazado, acariciado, e idolatrado. Ahora este fin justifica todos los medios y todas las palabras, aunque sean burbujas –sin gas–.

    También ahora leemos todavía más, y elegimos lo que nos da la gana, eso está bien. Esto nos da la oportunidad de encontrar auténticos tesoros. Pero qué poca gente sabe escuchar…–hacia afuera–. Para mi es un arte, uno de los que más valoro. No es evidente y tampoco se aprende. Es como la discreción absoluta, es una regla no escrita y sagrada.

    La escucha digital es un reto para algunos, y una utopía para otros. La escucha digital proporciona mejores textos, mejores lecturas y mejores respuestas. Tamiza la paja para convertirla en pepita de oro. Y sinó, es mejor quedarse con la paja, hacer una hoguera y cantar al son de una guitarra al más puro estilo “Cumbaià, Déu meu”. Al menos nos vamos a dormir de buen rollo.

    Pipe, hay que cambiarse el traje de experto por el de explorador…

    Abrazos mil, y felicidades por este “peaso” de Blog.

    • ¡Gracias, Mónica! Pero una pregunta. ¿No hemos sido siempre eso, exploradores? Y aún diría más ¿No hemos sido siempre niños que juegan?. Por lo demás, no podría estar más de acuerdo en todo.

      Un besote.

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